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jueves, 31 de mayo de 2012

LOS OJOS Y EL DESEO







El pequeño gato mirando la luna.
Se ha bajado de la pared en la que estaba con todos sus compañeros y ha buscado un rincón para él solo, sin vecinos. Y lo ha hecho en respuesta a su carácter felino, independiente, un tanto reservado para sus cosas.
Nunca se cansaría de mirar a la luna, lo hace incluso cuando ella está dormida y desnuda, abandonada al sueño reparador  derramando su palidez. Es entonces, desde esa posición privilegiada, cuando el escuálido gato agudiza sus sentidos y absorbe todo lo que estos le transmiten. Vista, oído, sabor, tacto y olfato. Una mezcla embriagadora que lo transporta a lo más alto, a la plenitud de un momento irrepetible, que no quiere perderse y que recordará siempre.
La luna y el gato, los ojos y el deseo.

Mario.